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El auge de los ordenadores portátiles está siendo imparable gracias a que estos equipos ofrecen cada vez más prestaciones en un tamaño cada vez más reducido. Es frecuente incluso que se utilicen como reemplazo de un PC de escritorio aunque la movilidad no sea una cuestión prioritaria: el poco espacio que ocupan y el menor ruido que producen son características que convencen a muchos. Vamos a hacer un breve repaso de los aspectos que debemos considerar al elegir nuestro portátil ideal.

Peso y dimensiones Tratándose de un aparato cuya principal virtud es la portabilidad, poco hay que insistir sobre la conveniencia de comprobar las dimensiones y el peso. No obstante, hay que tener en cuenta que equipamiento y movilidad son inversamente proporcionales. Los equipos más ligeros sacrifican algunos elementos como disquetera o lector de CDs. Los equipos más completos necesitan evidentemente espacio para ellos y pesan más.

Pantalla
La pantalla suele ser el elemento que más influye en las dimensiones del portátil, si bien es posible disfrutar de pantallas de gran formato en equipos extraplanos. El primer aspecto a considerar es el tamaño, el cual se indica en pulgadas (medidas en diagonal). El segundo aspecto es la tecnología que utilizan. Principalmente encontraremos dos tipos: matriz activa (TFT) y matriz pasiva (DSTN).

Las pantallas TFT ofrecen mayor contraste (lo que redunda en una mayor legibilidad del texto) y mayor brillo (la visión se ve menos afectada por la iluminación del lugar donde nos encontremos). También tienen un ángulo de visión más amplio, no es necesario mirarlas frontalmente.

Procesador
Los fabricantes de procesadores suelen ofrecer una gama especialmente diseñada para ordenadores portátiles. Sus características se resumen en un menor tamaño, un menor calentamiento (no sobra espacio para ventiladores) y un menor consumo de energía. La potencia prácticamente iguala a la de sus equivalentes de escritorio, si bien a un precio notablemente mayor. Es por eso que suele ser habitual renunciar a estar a la última en MHz: la mayoría de aplicaciones no los necesitan. Algunos microprocesadores que encontraremos son los Intel Pentium Mobile o Celeron Mobile, los AMD XP-M o incluso productos de otros fabricantes menos conocidos como los Transmeta Crusoe.

No obstante, también es posible encontrar portátiles con procesadores convencionales a un precio menor, habitualmente de la mano de ensambladores de los llamados “clónicos”, que a costa de un tamaño mayor nos ofrecen un equipo mucho más económico pues utilizan muchos componentes diseñados para PCs de sobremesa.

Memoria
Aquí hemos de fijarnos en dos cosas. Por un lado, lógicamente, en cuánta memoria trae instalada el ordenador. Por otro lado, en si esta memoria es ampliable y, caso de serlo, hasta cuánto y cómo. Hay equipos en los que la memoria ha de ser de un tipo muy específico o ha de ser instalada por el servicio técnico y esto encarece las ampliaciones.

Teclado y ratón Los portátiles tienen teclados especiales adaptados al poco espacio disponible. Las teclas son planas y tienen distribuciones que lamentablemente varían de un modelo a otro. Normalmente hay una tecla especial (habitualmente llamada “Fn” de “Función”) que permite utilizar funciones extra y así suplir el menor número de teclas. Normalmente encontraremos el teclado en español (con su correspondiente “eñe”); algunos equipos de bajo costo traen teclados en inglés y un juego de pegatinas para colocar sobre las teclas e identificarlas cuando configuremos el teclado en español en el sistema operativo.

Para realizar las labores del ratón encontramos principalmente dos sistemas. Algunos fabricantes colocan un pequeño botón de goma en el centro del teclado, sensible a la presión, que sirve para desplazar el cursor por la pantalla. Más habitual suele ser el “touch pad”, que es una superficie rectangular situada bajo el teclado en la que podemos señalar directamente con el dedo e incluso hacer clic dando un suave golpecito. En ambos casos, tenemos dos o más botones bajo el teclado para realizar los clics.

El teclado y el ratón son quizás los componentes a los que más perjudica cualquier escasez de espacio. La ergonomía que ofrecen es mucho más reducida que la de sus equivalentes de escritorio (esto es, son menos cómodos de manejar). Mucha gente encuentra interesante la posibilidad de conectar un teclado y un ratón externos. Éstos pueden ser exactamente los mismos que usamos con un PC de sobremesa, si bien hay en el mercado ratones especiales para portátiles, muy parecidos a los normales pero de menor tamaño.

Otros componentes
El requisito de la portabilidad convierte en opcionales muchos componentes que en los PCs de sobremesa vienen prácticamente de serie. Éste es el caso de disqueteras, lectores de CD-ROM, lectores de DVD, regrabadoras… Básicamente solemos tener tres opciones: prescindir del periférico si no lo vamos a necesitar, tener un modelo externo que conectemos cuando nos haga falta o tenerlo incorporado si vamos a hacer un uso extensivo del mismo. En algunos modelos es posible utilizar la misma bahía para alternar varios dispositivos: se extrae uno para insertar otro.

Existe una amplia gama de periféricos para portátiles aparte de los ya mencionados. En particular, tenemos tarjetas PCMCIA con un sinfín de funciones: fax/módem, tarjeta de red, tarjeta wireless, GPS… Tenemos un periférico llamado “dock station”, muy popular en las empresas, que sirve para simplificar la conexión y desconexión del portátil al conjunto de periféricos que tengamos: simplemente con ponerlo en la dock station podemos utilizar automáticamente todos nuestros dispositivos externos: monitor, teclado, ratón, lector de CDs, impresora. Los portátiles más pequeños suelen tener un replicador de puertos: es un pequeño periférico que ofrece varios puertos de conexión extra.

Conectividad
Un punto fuerte de los portátiles es la amplia variedad de puertos que encontramos. Podemos tener una salida S-Vídeo (ideal para ver películas en la tele si tenemos también un lector DVD), puerto ethernet, conector VGA o DVI para un monitor externo, puertos PS/2 para teclados y ratones, puertos USB, puertos Firewire… Y prácticamente siempre encontraremos el versátil puerto PCMCIA y el puerto de infrarrojos IrDA (ideal para sincronizar nuestro portátil con una agenda electrónica o PDA o para intercambiar información con otro ordenador).

Batería
Éste es un punto crítico. Es posible alimentar nuestro portátil en cualquier enchufe con el adaptador de corriente incluido, pero habitualmente recurriremos a las baterías. El diseño de los ordenadores portátiles está enfocado a recudir el consumo eléctrico. Aun así, unas baterías completamente cargadas sólo nos permitirán unas horas de autonomía.

Las baterías más comunes son las de Lithium-Ion. A menudo es posible acoplar una segunda batería, a costa de un mayor peso o (según) prescindir del periférico en cuyo lugar la conectemos. La nueva generación de baterías es la de Lithium Polímero. Duran más pero son más caras y su tiempo de vida es menor.

Las tecnologías SpeedStep de Intel y PowerNow! de ADM buscan reducir el consumo del microprocesador bajando su velocidad cuando no estamos haciendo uso intensivo del ordenador.

Garantía
Dado que un portátil es un aparato que viaja mucho resulta especialmente importante asegurarse de que estamos cubiertos por una buena garantía. La mayoría de fabricantes ofrecen 2 o 3 años. Si la garantía es “in-situ” esto significa que no tenemos que enviar el ordenador a ninguna parte para ser reparado sino que lo recogen en nuestro domicilio.

Las partes más frágiles del portátil son la pantalla y el disco duro. Un mal golpe puede resultar fatal. Existe una amplia gama de bolsas y maletines acolchados para transportar el portátil y sus accesorios. Si el fabricante no incluye uno es muy recomendable adquirirlo por nuestra cuenta. Es importante destacar que aun tratándose de equipos portátiles es conveniente utilizarlos sobre una superficie lisa y estable. De esa forma eliminamos la posibilidad de una caída y alargamos la vida de los componentes.

Existe la posibilidad de que nos olvidemos el portátil en algún lugar público o nos sea robado. En previsión de ello, deberíamos asegurarnos de que toda la información sensible o confidencial resulte inaccesible para personas no autorizadas. Podemos establecer contraseñas a nivel de BIOS o a nivel de sistema operativo. Asimismo, utilizar encriptación reduce prácticamente a cero la posibilidad de que alguien pueda instalar el disco duro en otro ordenador y leer nuestros datos.

Autor: Fullhardware
www.fullhardware.com