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  • Estar contento con poco es difícil. Con mucho imposible.

P. Book.

  • Contra el defecto de pedir la virtud existe de no dar.

 

  • La fuerza es el arma del que no tiene razón.

 

  • No hay razonamiento que aún siendo bueno si es largo lo parezca.

Cervantes.

  • El único mérito de algunas compañías es el hacernos estimar la soledad.

Bernardo Canal Feijoo.

El peor enemigo es el que no tiene nada que perder.

 

  • La felicidad no consiste en conseguir lo que anhelamos sino en disfrutar lo que tenemos.

  René Galanza.

  • Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida.

Billy Wilder.

  • Es sentencia del vulgo que los afortunados en amores son desgraciados al juego; pero más cierta parece la contraria afirmación. Cuando acude la bien dicha, acude para todo, y lo mismo cuando la desdicha acude.

Pepita Jiménez.

  • Odiar es un despilfarro del corazón, y el corazón es nuestro mayor tesoro.

 

  • La maldad como tal no existe. Es una magnitud muy relativa que depende del grado que una persona posea de un conjunto de aptitudes encabezadas por la envidia, el egoísmo y una falta demasiado acusada de sensatez.

Yo filosofando (increíble)

  • Mente pura. Corazón noble. Cuerpo sano.

Lema-Rosacruz.

  • Mientras más imperfecto soy, más perfección exijo a los demás.

G. Rocha.

  • Cuando alguien señala a una persona con el dedo, debería recordar que otros tres de sus dedos apuntan hacia él.

L. Yutang

  • Los viejos sueños eran buenos sueños. No se realizaron pero me alegro de haberlos tenido.

Los Puentes de  Madison.

  • Para ganar solo hace falta dos cosas: una cabeza lucida y un par de huevos.

El color del dinero.

  • Todas las personas tienen la posibilidad de usar su rincón de libertad, es decir, de elegir sus pensamientos.

 

  • Señor, que yo haga de mi vida una cosa sencilla y recta, como una flauta de caña, que tu puedas llenar de música.

R. Tágore.

  • Lo que me molesta no es que me hayas mentido, sino que, de aquí en adelante; ya no podré creer en tí.

Nietzsche.

  • La madurez es aquella edad en que uno ya no se deja engañar por sí mismo.

Einstein.