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La Historia de Los Secretos  


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La movida, si la movida.

 

    Ya eran Los Secretos, uno de los primeros grupos que dieron sentido a la movida. La movida otra vez... realmente es que es     inevitable referirse a ella si se habla de Los Secretos. Sociológicamente ya está muy explicada, el fin de la dictadura, el punk     inglés, Tierno Galván, la libertad, el relevo generacional... así que abundar en lo de los agitados comienzos de los ochenta y de Madrid como ciudad de moda es una pesadez, sobre todo para los propios Enrique y Alvaro, únicos dos supervivientes   de la primera formación oficial.“Era una época en la que estábamos bastante tirados. Se exagera más de lo que fue. Creo que pasaron cosas muy rápidas. Nosotros sacamos tres discos en tres años, porque nos obligaba la compañía que, como las otras, no tenía ninguna fe. Hacían tiradas limitadas y había que explotar todo mientras durara. Y así pasó. Grabamos canciones en menos de 24 horas en estudios malos que apenas conocíamos. No respetaban ni las fotos que llevábamos para la carpeta ni el tipo de letras que queríamos poner, se portaban como auténticos funcionarios. Y en lo personal fue un cambio brusco de vida”. (Enrique Urquijo).”“No tengo más remedio que verla con cierta nostal­gia porque sí echo de menos un espíritu. Empecé muy joven, como dicen las folklóricas, con 16 años. Era el benjamín entre mis hermanos, los técnicos... Todo era flipante. Eso lo he perdido, pero ahora juego con ventaja, ya sé, más o menos, cómo funciona todo”. (Alvaro Urquijo).Así que, bueno, va ligado a la historia del pop que los grupos lo pasen mal al principio. Eso hace callo, madurar y de alguna manera es una selección natu­ral para sobrevivir y comprobar de verdad quién puede seguir en un negocio así. A pesar de que tenían una injusta fama de niños bien -“no somos de pasta. Todo lo contrario, desde los ig me costeo yo mis gastos, hasta cuando estudié Ciencias de la Información lo pagué yo. Creo que nos relacionaban con el público que captábamos entonces que no voy a negar que fuera clase media alta, sobre todo en Madrid” (Alvaro) “Influyó el apellido, pero no tene­mos nada que ver. Somos de barrio de clase media y hemos estudiado en colegios normales. Había otro sector del Liceo y se generalizó” (Enrique)- y no tar­daron en grabar su primer disco pudiendo elegir entre varias compañías, Los Secretos no vivieron unos comienzos como para echar cohetes. “El con­cierto de homenaje a Canito fue en febrero del 80, así que en mayo, siendo todavía unos pardillos, reci­bimos ofertas serias de Movieplay, RCA, CBS -que entonces era la más potente con diferencia- y Polygram. Fue la fiebre del fichar por fichar pero nosotros no sólo queríamos fichar sino grabar. Nos asustó la de CBS pues nos ofrecían clases de canto, horas de espejo, vestir y nunca entendieron por qué la rechazamos. Polygram nos hizo el célebre Ep, “Déjame”, de cuatro canciones en el sello “80’s” en el que también estaba Mamá. Y luego el Lp “Los Secretos”, a principios del 81. Buenas críticas y fama. Pasamos a otra órbita distinta a los circuitos de Madrid. Ahora nos ponen como únicos supervivientes de esa época pero Los Secretos no fueron beneficiados de esa movida. De celebrar la explosión de grupos, bares y locales de ensayo, se pasó a apoyar sólo lo más vanguardista, moderno o extravagante. Las famosas Hornadas Irritantes frente al pop baboso, donde nos encuadraban” (Alvaro). “Todo era muy confuso. Nuestro primer disco fue el mejor del año 81, tuvo mucho éxito. Se sigue vendiendo, es mítico. Nos hinchamos a trabajar. Pero a las discotecas de noche, fuera de Madrid, no iban los compradores de nuestro disco, que eran muy jóvenes. No había apenas infraestructura para conciertos de pop, era todo supercutre. Sin camerinos, o muy sucios, con lagartos muertos panza arriba. Si hoy en día aún topamos con sitios que no hay ni toma de tierra, con el peligro que tiene, se puede uno figurar cómo eran las cosas hace l6 años”(Enrique).

 

 

 

 

 

 

 

 

             Actuación en la Plaza Mayor de Madrid (1980)                            Foto promocional para su primer EP  

 

Los Secretos fueron pioneros del gran pop español de los ochenta. Llevan 16 años en la música y su ultimo álbum, el décimo, confirma que están mejor que nunca. Y me siento feliz de que así sea. Que sigan así, sin cambiar. En todo caso, evolucionando, buscando nuevos caminos, pero siendo ellos, genui­nos. Los Secretos, gloria del pop español de nuestro tiempo.

 

Joaquín Luqui.

 

 

 

Cuando recuerdo a “Pickin To Beat The Devil”, los mejores golpes de Tos incluyendo a “Snoopy y Olga”, los flashes del añorado Canito, la sobriedad de Javier y las veladas en “Susie Q” y “Pentagrama”, añoro una parte de lo mejor que he vivido. Gracias.

 

Manolo Fernández.

                                                                                                           

 

Sin duda. en la última década Los Secretos han demostrado ser la mejor

banda de música Pop española. Tienen algo de lo que muy pocos artistas

 pueden presumir, personalidad y estilo propio. Están llamados a ser

 considerados como el mejor grupo español que mejores canciones ha

 aportado a la música española. Los Hermanos Urquijo siguen

 sorprendiéndonos disco a disco con emoción hecha música.

                                                                                                        Paco Martín.

 

 

Trepidación

 

Los tres primeros años de Los Secretos como tal, del 80 al 83, con Pedro en la batería susti­tuyendo al fallecido Canito, fueron tan trepidantes como fascinantes, pero dejaron un regusto amargo. Los cuatro vieron que se podían dedicar a la música, algo que nunca habían soñado. Un debut prometedor, y dos siguientes Lp’s, “Todo sigue igual” y “Algo más”, que no habían respondido a las expectativas, pero por lo menos sirvieron para sobrevivir a las pri­meras cribas de los grupos de la movida. Muchos de los que habían empezado a la vez que ellos, no consiguieron ni grabar el segundo disco y estaban ya en otras historias.“No contaba con que me iba a ganar la vida con la música. Se cobraba muy poco y los primeros con­ciertos que dimos en el 79 hasta nos costaban dinero. La actividad musi­cal que había sido secreta nada que ver con el nombre- para nuestros padres, ya no lo era tanto. Llenábamos pági­nas de periódicos pero aún así no tuve conciencia de lo que podía pasar. Ahora sí que pienso un poco más en el futuro pero entonces nada de nada, era todo muy novedoso, no tenía ni 20 años -de los de entonces, que ahora saben latín y yo era más pardillo, era un mundo nuevo de conciertos, fama, autógrafos”... (Alvaro).“Nunca me había planteado dedicarme a la música, ni siquiera fuimos conscientes de lo que empezábamos a representar para muchos chicos de nuestra edad. No caímos en que podíamos ser a otros lo que para mí pudo ser, por ejemplo, Moris cuando tocaba solo sin ningún músico. Como éramos muy jóvenes y siempre tirando a humildes, no tuve sensación de ser importante’ (Enrique).

 

Oscuridad... y luces

 

Entonces llegó el apagón. Los tres años en candele­ro pasaban factura. Los Secretos podían repetir la historia de tantos otros grupos de vida efímera. Al fin y al cabo eso era el pop: consumo inmediato y rápido, de usar y tirar. Y ellos eran, sobre todo, un grupo de pop (“pop por la cara” como decía entonces Gonzalo Garrido, uno de sus máximos valedores, desde su añorado programa Dominó en Onda 2). El tercer disco apenas aportó canciones para la historia y Los Secretos cayeron en la desidia que contagió a los grupos de guitarras el advenimiento del techno y los nuevos románticos. “Grabamos el tercer disco, que salió en pleno agosto del 83, mientras la compañía cambió tres veces de director artístico. Aunque se oyó poco, tenía “No me imagino”, que metieron en el recopilatorio “Monstruo” y por eso se hizo algo famosa. Pero nos quedamos sin hacer nada. La crítica se cebó con nosotros. El término baboso nos estaba haciendo mucho daño. Las relaciones con Pedro eran difíciles, él vivía en Guadalajara y no ensayaba ni tocaba y a veces metíamos otro batería. Vivíamos los cuatro en casa con mis padres para tener controlado a Pedro. En el 84 se mató en un coche y mi hermano Javier se fue a la mili, nos quedamos sin compañía discográfica. Tuvimos la tentación de abandonar” (Enrique).

 

Frío, frío

 

“Sentí y no sentí que Javier abandonara el grupo. Enrique y yo estábamos empeñados en seguir con nuestra historia. Yo seguía comprando accesorios para la guitarra y a Javier le preocupaban más las relaciones públicas. En el 83, cuando explotó el techno, nosotros no pegábamos ni con moco. Cambió todo en Polygram y empezó nuestra época más oscura. En el 82 nos habíamos enganchado a las drogas porque éramos unos ingenuos y con poca información. El público, los escenarios, la fama nos acobardaban... Nadie nos dijo lo malo que podía ser, teníamos dinero, éramos jóvenes... Nos dimos cuenta y pusimos fin. De aquella época ya no queda nada, me arrepiento mucho porque nos hizo perder mucho dinero, muchos amigos y mucho tiempo, pero la uno a la música y lo que repercutió en ella. Rompimos con Polygram, murió Pedro, Javier en la mili.., nos quedamos sin hueco en la música, creímos que había pasado nuestro momento y no quisimos apuntarnos a lo que no sentíamos: cajas de ritmos, computadoras, Mecano, Casal, Video... Menos mal que nuestro público estaba al margen de modas” (Alvaro).Sí, comenzó el trienio más triste de la banda. El regusto amargo tardó en quitarse. El rollo de la droga pudo acabar con el grupo que más expecta­tivas había creado cuando empezó sólo tres años antes. Los Secretos ya no eran más que Enrique y Alvaro, dos hermanos con fama de caminar por el lado peligroso, sobre todo, efectivamente, Enrique, el reservado: “Ahora no voy a ir de moralista, pero tampoco quiero hacer apología. De todas formas he tenido otros problemas de salud que no tenían nada que ver y han achacado a las drogas. Empecé cuando empezamos a ganar dinero y la dejé cuando dejé de tenerlo. Soy consciente de mi forma de ser autodestructiva, con un cierto grado de locura. Afortunadamente ahora estoy muy bien, trabajando con la ayuda de un psicólogo y un médico, y ya me he dado cuenta de que lo mejor es estar bien, sereno. No obstante seria hipócrita asegurar que los hay que se drogan sólo por vicio. Creo que se hace para ocultarotras carencias, gente sensible que no encaja en la sociedad o que tiene problemas y los intentan tapar con ello”.

 

   

Un Secreto: Soy incapaz de escuchar a Los Secretos sin estar completamente desnuda. Esta deficiencia me ha creado problemas mas de una vez. Estando en el bautizo de un sobri­no, escuchaba música con unos auriculares durante la ceremonia, cuando entró una de sus  canciones. En pocos segundos saltaba enloquecida, en pelotas, ante el asombro de los invitados. Me recriminaron con dureza, pero esa misma noche recibí decenas de llamadas obscenas. He intentado todo, doctor, pero no puedo evitarlo. ¿Qué hace?. No ponga ese disco, por favor. No lo pon... No debería haberlo puesto. Vaya, por lo que veo, a usted le pasa lo mismo.

 

  El Gran Wyoming

 

 

Todos los recuerdos que me traen Los Secretos son buenos y algunos inmejorables. Fue el primer grupo de

 “la Movida” que me pasó una  maqueta (la de “No llores”, versión del “Don’t cry no tears” de Neil Young. Corría 

el año 79 y entonces eran simplemente Tos.  En la pri­mavera del año siguiente volvie­ron a conectar conmigo

 pidiéndo­me que pusiera por la radio “Sobre un vidrio mojado”, de Kano y los Bulldogs, por otra parte mi canción

 favorita en aquel instante. Querían grabarla para hacer una versión. El 24 de junio de ese  mismo año (el 80) la

 estrenaban en una actuación multitudinaria en la Plaza Mayor de Madrid; nunca se me olvidará, ni tampoco la gran  

 adaptación que hicieron de “No milk today”. Cuando a primeros del 81 sufrí el grave accidente de tren (fractura de

 columna verte­bral), en los peores momentos de mi convalecencia en el hospital, allí estaban los tres hermanos

 Urquijo haciendo pasar el trago... mi madre luego se deshacía en elogios por lo buenos chicos que son. Qué más 

puedo decir. ..han pasado los años y el grupo sigue ahí como uno de  los más firmes puntales del pop-rock español...

 Por mi parte sólo puedo estar orgulloso de haber puesto mi gra­nito de arena en los albores  de la que ha sido 

(y será) una carrera artística impecable.

 

Fan forever: Juan de Pablos.

 


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