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La Historia de Los Secretos  


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El Regreso.

 

Los Secretos definitivos:  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

           Enrique Urquijo                           Alvaro Urquijo                            Jesús Redondo                            Ramón Arroyo

 

 

 

Vale, lo escabroso ya está contado. El periodo oscu­ro, salvado escasamente por unas actuaciones bajo el nombre de San José por los garitos de Madrid, le sirve a la banda para reflexionar y saber por dónde no debía volver a pisar. Haber tocado fondo es útil también para quitarse por fin el regusto amargo y empezar con nue­vos bríos. La escasez de canciones en tantos años se suple con un preciosista MiniLp de retorno, “El pri­mer cruce”. Los Secretos ya no son sólo un grupo de power-pop, hacen de pronto algo parecido a la música vaquera, incluso la imagen de carpeta trae un poco el polvo del lejano oeste. Los Secretos se refuerzan con la batería de Steve Jordan, el bajo de Nacho Lles y las guitarras, lap steel y mandolina de Ramón Arroyo.“El replanteamiento era ¿qué sabemos hacer?, ¿ cómo empezamos?, ¿ haciendo música america­na?, ¡pues vamos a hacer música americana!.Aunque pareciera, no nos apuntábamos al boom de La Frontera o Long Ryders, después de años de vacío y depresión y con la ruina que acabá­bamos de pasar por las drogas, sentirnos inútiles y no ingresar un duro, vimos allí una vía por la que tirar. Hubiera sido más chungo apuntarse al techno pop. Podíamos volver a fichar con grandes compañías que nos pedían hacer más “Déjame”, pero tiramos por las indies. Paco Martin nos fichó para Twins en el 86. Nos ayudó muchísimo Oscar Ruiz, que se hizo nuestro manager y era como un Secreto más. Nos movió las nuevas maquetas, los discos y estuvo con nosotros hasta el doble en directo, en el 88. Su apoyo fue vital y lo debemos reflejar aquí Yo no pensaba que nadie se acordara de nosotros ni que tuviéramos el hueco guardado” (Álvaro).

 

 

El chico del dobro

 

En el nuevo sonido del grupo fue decisiva la aportación del nuevo miembro Ramón Arroyo, un músico curtido en el circuito de bares de Madrid que tocaba dobro, steel guitar, mandolina y guitarra, aunque al hecho, el propio Ramón le quita importancia:“Supongo que algo tuvo que ver mi entrada en el grupo, pero no creo que fuera muy determinante. Hemos tenido gustos muy comunes. En el 83, antes que La Frontera y Long Ryders, Los Secretos, sin mí, ya hacían temas country. Cuando yo estaba en el grupo FoieGrass, metimos una versión acústica de “No me imagino” en el tercer disco de Los Secretos. Lo malo de adelantarte a las cosas es que luego parece que te copias, pero ese rock estaba inventado hace muchos años”.

 

 

¿Chicos tristes?

  Los Secretos encontraban un camino posible. “Continuará” fue su álbum siguiente. Alvaro y Enrique llevaban las riendas pero dejaban intervenir al resto de componentes, entonces meros asalariados. La languidez de la cadencia musical country y las eternas letras de amores

 deshechos, frustraciones, celos, mala suerte, de chavales desvalidos que no encontraban su sitio en la sociedad y chicas que se

 iban con otros más guapos les empiezan a acarrear fama de muchachos tristes, que aún hoy conservan, O más que eso, de

 grupo que utiliza la tristeza como sensación primordial que transmitir.“Enrique dice que cuando está bien no escribe. Pero eso es

 propio de muchos estilos de música: el fla­menco, el blues, los tangos, el bolero... El desamor los celos, incitan a la creatividad.

 Prefiero eso que ‘El Tractor Amarillo” o ‘Macarena” (Ramón).“Todo radíca en los textos. Nuestras letras se escuchan, hay que 

atender al texto y entenderse lo que cuentan. Somos un grupo bastante alegre y lo pasamos muy bien entre nosotros.

 Pero cuando te lo pasas bien, no compones. Enrique y yo, que sopor­tamos el 90% de la composición, somos más fructíferos 

cuando más solos nos encontramos. Cuando más mira uno para dentro. Cuando estoy muy feliz, el estudio ni lo toco. La inspiración, y la composición, van unidas a etapas de inseguridad, de vacío, de que te falta algo y las usas como terapia. Enrique y yo tenemos muy

 pocos confidentes a los que contar nuestras cosas, por eso utilizamos las canciones como forma de expresarlas. Creo que todas

 las canciones que transmiten algo, son tristes. Una vez un locutor de Oviedo nos reprochaba que habláramos tanto de amor y 

tristeza y le pregunté si sabía qué decía la letra de “The River” de Springsteen que él ponía como una de sus canciones favoritas:

 “no hubo sonrisas el día de mi boda, nunca fuimos felices cuando nos casamos, me acuerdo cuando íbamos al río y hacíamos el

 amor, entonces era feliz, ahora tengo que currar y todo es una puta mierda’, resulta más triste que “Déjame, no vuelvas más 

conmigo” (Alvaro).“Tengo un carácter bastante depresivo y lo he utili­zado mucho. Cuando estoy bien me apetece cualquier cosa

 menos sentarme a componer. Dylan, Springsteen, Cohen son mucho más tristes. Si les tradujeran bien, la gente que nos tacha 

de tristes alucinaría. A mí me llegan las canciones tristes. Y por lo menos no te dejan indiferente. No me interesan letras banales

 que no dicen nada, me interesa contar historias. Decir que una canción es triste es porque te está transmitiendo algo y eso ya me

 vale” (Enrique).La cosa va marchando, Los Secretos recuperan el tiempo perdido y se les considera un grupo por fin establecido. 

¿Qué les falta?. El disco en directo. Ea, pues. Helo aquí!. Se unen con la cadena 40 y en una mañana dominical de Gran Musical

 retransmitido en directo, graban su doble en vivo. Hay invitados de lujo, Sabina el más inverosímil, y se incorpora a los teclados 

Jesús Redondo, al que había conocido Javier Urquijo en la mili en Burgos unos años antes (“Fue un poco como jugar en el Real 

Madrid. Yo había tenido un grupo de rock urbano que llevaba maquetas al Búho de Paco Pérez. Con Los Secretos pasé de lo 

cutre a lo bien montado”). Teixidor, Granados y Sabina ayudan a Los Secretos a repasar su propia historia. Esos ocho años de

 altibajos. Consiguieron el primer disco de oro de su carrera. Realmente ya eran un grupo establecido. Es el fin de la etapa de 

retorno y el inicio de la que les trae hasta este 96.

 

 

Secretos, S.L.

Jesús Redondo pasa a ser miembro de pleno derecho del grupo, al igual que Ramón Arroyo . Los Secretos se convierte oficialmente en cuarteto. Enrique, Alvaro, Ramón y Jesús constituyen legal­mente una sociedad a porcentaje. Los Secretos tal y como son hoy.Cuando estudiaba no encontraba nada que me líamara la atención. Mi familia no llevaba muy bien que me dedicara al piano y es que hasta que no empecé con Los Secretos no lo tuve bien. Mientras preparaba el Directo mis padres me daban la lata para que hiciera unas oposiciones a bedel de no sé qué ministerio. Ahora mi padre es el mayor fan de la banda, ha cambiado radicalmente, pero cuando en el verano del 87, con lo que gané con una banda de pachanga, me compré un DX7, me dijo si era gilipollas. Luego me ofreció dinero para mejorar el equipo. Entendió que con Los Secretos me quería dedicar a la música en serio” (Jesús Redondo).”

 

 

   Grabación del disco “Directo”, en el Rock Club de Madrid (1988)

 

 

 

Fueron testigos de un fenómeno irrepetible. Las circunstancias no volverán a ser lo que fueron. En parte gracias a Dios, 

porque no compensa  estar reprimido diez años para disfrutar del momento cuasi orgásmico de la descomposición que 

todos vivimos, en romántica complicidad, cuando los setenta se convirtieron en ochenta. Ellos estaban ahí. El 

concierto de homenaje a su primer batería muerto, Canito, fue el punto  de partida de la mal llamada “movida madrileña”. 

De Tos a Secretos. De la maqueta cutre al recopilatorio lujoso, casi lujurioso. Toda una vida. Toda un época. 

Toda tuya.

 

Rafael Abitbol

 

El nombre de Los Secretos trae a mi mente agradables recuerdos de las noches del Jardín, el Penta, Rocicola y el

 nacimiento de la nueva ola  madrileña. Tienes en tus manos esta completísima recopilación de toda la extensa

 carrera de Los Secretos, probable­mente el mejor  grupo pop que surgió de aquella movida. Disfrútala.  

 

Pepe Escribano.  

 

 

 

 

 

 

 

Yo también he querido “cerrar todos los bares” de Madrid para hacer que mi chica volviera. Incluso he bebido

 “hasta perder el control”. Y me he bajado de algún tren en marcha antes de descarrilar. Y más de una vez he

 apretado los dientes y he dicho “no vuelvas nunca más”  (realmente con la boca pequeña). Y me he senti­do bien

 y mal, alegre y triste, a veces solo, pero siempre acompañado por esa rela­ción que  une a una canción con quien

 la escucha. Y eso es lo que Los Secretos vienen haciendo desde ya algunos años, canciones para sentir, 

sensaciones envueltas en un impecable estuche  de profesionalidad. Gracias por todo.

Juanma del Olmo (Los Elegantes)

 

   

 

 

 

Escribimos sus nombres sobre un vidrio mojado, por no quedar colgados en los muros de la calle del olvido. Nos

 descubrimos en el primer  cruce, bebiendo hasta perder el control sobre las ruinas del último bar. Ahora, vencida

 nuestra vieja amiga mala suerte, volvemos a ser  nulos y jugamos con los botones de colores en los nuevos 

ascensores. La magia se quedó encerrada en las canciones de nuestros mas íntimos Secretos.

Jose María Granados

 

 

 

 

 

 

 

Tranquilidad en el estudio...

 

El lado más pop y el otro, con cierta inclinación hacia los

 sonidos vaqueros. Dos perfiles distintos como dos caras

 distintas. Enrique y Alvaro. Y dejando resquicio para que

cada cual pudiera expresar ese otro yo que no tiene

 cabida en Los Secretos. Han pasado muchos años (17)

 desde aquella entrevista (su primera entre­vista) con los

 hermanos Urquijo (Enrique, Alvaro y también Javier) y

 Canito, pre­sentando la maqueta de unos tales Tos.

 Estamos en 1996 y pueden presumir (y así lo hacen los

 dos jefes) de supervivientes de una época. Es su mejor aval.

                                                                 Julio Ruiz.

 

 

 ...y energía en el escenario.

 

 

Los Secretos son para mí “El Grupo” por excelencia,

 son los promotores de sensa­ciones y emociones

 distintas, especiales, diferentes. Nadie ha cantado jamás

 como ellos al amor y al desamor, y sólo muy pocos son

 los privilegiados en tener el don de conjugar la prosa y

 el verso de tal manera que nace en ti una profunda y

sana envidia, al ver que tú nunca podrás hacer tan fácil

 lo difícil. “Sólo los  fuertes sobreviven”

 

 

 

Los Secretos nacieron con nosotros, han crecido con nosotros, y de lo que estoy seguro es de que nos acompañan toda la vida, ya que sólo hay que escuchar cualquier canción al azar para darte cuenta de que están más vivos y actuales que nunca.Quique, Alvaro, gracias por todo... en nombre de todos, y de todo corazón. Sabeis que aquí teneis un amigo y vuestro fan número uno.

José Antonio Abellán

 


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