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La
Historia de Los Secretos
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Sosiego prolífico
Ayudados otra vez por Steve Jordan y Nacho Lles, los Secretos graban en 1989 “La Calle del Olvido’. El sonido es limpio, la banda está más volcada que nunca en reconfirmar su estilo. Esa forma de hacer música valorando la melodía y cuidando con primor las letras que ya nunca han abandonado. “No seré yo” o “Qué solo estás” se convierten en imprescindibles en su repertorio pero es en la que da título al álbum donde alcanzan el máximo de ese sonido que trae ecos de la frontera mexicana, de la música charra, que no hay que olvidar que nace en Salamanca, patria chica de la abuela de los Urquijo que les canturreaba canciones de su tierra cuando eran solo niños. Dos años después “Adiós Tristeza” no consigue quitarles el sambenito de chicos tristes, pero es que ellos no lo pretendían. El titulo es engañoso pues abunda en referencias al desamor, a la soledad y a la ansiedad. lñaki Conejero y Paco Beneyto tocan el bajo y la batería y los seis se lanzan a la carretera en un verano de crisis de conciertos. “Frío”, un himno a la desolación y referencia terrible a la angustia de la droga creado por Manolo Tena, y “Ojos de gata”, que empezó escribiendo Enrique con Sabina pero que luego cada cual continuó a su manera, comparten atención con otras canciones en la mejor tradición de Los Secretos.En 1993 “Cambio de planes” muestra a un Alvaro mucho más decidido a inmiscuirse en las tareas de compositor no sólo de músicas, además de atreverse a cantar más tiempo. Juanjo Ramos es el que toca el bajo y el resto sigue igual. Se puede considerar un disco de transición, porque sienta el precedente de que la responsabilidad de creación no recaigas casi por completo en Enrique. El binomio Urquijo/Urquijo se convierte en un tándem eficaz para sacar adelante una obra bien construida. Asimismo, la perfecta compenetración con los miembros más recientes de la banda se deja notar en la incorporación de Jesús al equipo compositor, al firmar al alimón con Enrique el tema “Cambio de planes”. La experiencia de tanta carretera se deja notar, pero no menoscaba ni un poquito la misma pasión por la sensibilidad y el buen gusto por la melodía con la que empezaron 14 años antes. Un Volkswagen escarabajo rojo ilustra la portada más colorista de toda su discografía, es casi de cómic y el dibujante no es otro que Ramón Arroyo que se convierte así en un aventajado artista pop-art.
Los Problemas, un
paréntesis de Enrique Ese
mismo año Enrique graba por su cuenta un álbum con Los Problemas, un grupo que
creó unos años antes para tocar en invierno cuando Los
Secretos descansaban de las giras. Rancheras clásicas, versiones distintas de
canciones antiguas, propias y ajenas, conforman un disco minimalista,
preciosista y curioso donde colabora Ramón Arroyo y destaca el acordeón de
Begoña Larrañaga, con la que Enrique sigue tocando
por los baretos de Madrid. La vista atrás ‘Dos Caras Distintas’, de 1995, es el último disco oficial de la carrera del grupo. Por aquello de hacer el número 10 en la discografía de Los Secretos se puede considerar el de la reflexión. El de echar la vista atrás y ver dónde se ha llegado: no está mal, no hay muchos otros grupos de pop en España con diez discos bajo el brazo. Alvaro de Cárdenas es el que en esta ocasión se encarga del bajo y el que se une a la gira con la que lo presentan por toda la geografía española. Además coincide con la decisión de Los Secretos de cambiarse de oficina de management para que ésta, con entusiasmo de refresco, les ayude a iniciar una nueva etapa. Siempre se dice del último que es el disco de la madurez y el tópico se podría aplicar. Pero “Dos Caras Distintas” no es sólo eso. Es la confirmación definitiva de dos maneras diferentes, aunque complementarias, de abordar un sentimiento compartido de cómo debe ser una canción. Enrique y Alvaro componen de modos distintos pero confluyen en un mismo punto. Y Ramón y Jesús están ahí añadiendo el matiz.
Respeto
a los Secretos. Dan prioridad a sus caracteristicas como instrumentistas
y como compositores sobre las demás estupideces que
se
supone dan cuerpo a una banda de rock. Confio en Los Secretos: ninguno de sus
discos me ha decepcionado. En todos he encontrado,
al menos, algún momento brillante. Necesito a Los Secretos, sea cual sea mi
estado de ánimo, siempre aparece una de suscanciones dispuesta a convertirse en
la perfecta banda sonora. Enrique y Los Problemas
La
formación de Directo
al completo
Alvaro a la batería
Epílogo, o final
feliz Con sus canciones a cuestas Los Secretos
han seguido estos últimos años sin dejar un verano de pasear por España su
conocido repertorio. Da
igual que el concierto sea de pago o se incluya en la fiesta mayor de
cualquier pueblo, siempre sus canciones son coreadas por un buen montón
de asistentes. Y cada año ofrecen 30 o 40 actuaciones con la misma ilusión con
la que empezaron, pero con un sonido impecable y unas condiciones
infinitamente mejores. Son estos últimos años muy fecundos donde Los Secretos
han consolidado su personalidad y estilo únicos. Discos
qué mantienen un buen nivel de aceptación entre el publico y les hace estar
meses en las listas de los más vendidos. Tiempo en el que, a
pesar de que la historia con Los Secretos vaya sobre ruedas y tienen muy claro
que eso es lo que más les gusta, además cada uno de los cuatro se
ha metido en movidas diferentes: Enrique; con Los Problemas; Alvaro, con Los
Impostores; Ramón, con Los Problemas, Flying Gallardos, High
Sink, y demás; y Jesús, con El Reverendo y Jambalaya en eso de Tres Pianos,
Flying Gallardos.... Y tiempo en el que, sobre todo, Los
Secretos han sabido ganarse por fin un respeto, un serio respeto. A pesar de
seguir ahondando en la melancolía y la tristeza, no van de nostálgicos, no
explotan el recuerdo de la movida, al que tienen todo el derecho del mundo pues
nada hubiera sido igual si ellos no hubieran existido nunca. Y, aunque se trate
de un recurso muy usado, se podría añadir que una gran parte del pop español
que ha venido después no habría nacido jamás. Como a los grandes personajes,
la Historia juzgará a Los Secretos. La caja que justifica este texto lleva
datos, que son canciones, para que ese juicio futuro sea imparcial, pero completo.
Fernando Iñiguez, octubre 1996
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